Estaba harta de tanta gripe.

El frío había llegado de repente. Llevaba toda la semana despachando sin parar antitusivos, antigripales y anticatarrales. Se había quedado sola en la farmacia porque los dos mancebos estaban encamados con 39 de fiebre.
Agotada por el trabajo incesante, tal vez desequilibrada por el constante tintineo de la campanilla de la puerta, y las toses y estornudos de los clientes, se le ocurrió exclamar:
- ¿Es que a esta farmacia sólo viene gente enferma?
Cesaron por un instante todos los ruidos y pareciera que sólo se oía el pulso de tanta fiebre acumulada en tan pocos metros. Miró los ojos llorosos, las narices enrojecidas y el gesto desvalido de sus clientes y, poniendo su mejor rostro, ella misma se contestó:
- Claro que, si quisiera clientes sanos, debería haber abierto una frutería.
Y continuó expidiendo medicamentos mientras notaba que a ella tambíen le subía la temperatura.
Cuando esta mañana he ido a comprar mi tercera caja de Frenadol, la farmacia estaba cerrada.
Texto y dibujos: Cqade


6 nov 2009 | 08:18 PM
Tanto va el cántaro a la fuente que al final....
A veces se nos olvida que el personal sanitarios también está expuesto a los mismos virus que nosotros... o más...
Buen relato, no se puede decir más con menos palabras.
Un beso, y buen finde
6 nov 2009 | 11:33 PM
Genial, estos relatos con imagen me parecen lo más; además con ese humor irónico...
BesoTess con Algidol (me sienta mejor)
8 nov 2009 | 01:40 AM
Uffff no me hables de la gripe!!! Qué malita que he estado y esto me pasa por dejar de fumar jajajajajaja. Yo no recuerdo desde cuando no pillaba la gripe y este año fuí una más en pasar por la farmacia.
Cómo me gusta lo que escribes!!!!
Un beso muy dulce.