¿Y qué queda del circo?

Cesó la algarabía, desaparecieron los globos de colores, las nubes de algodón dulce, las manzanas de caramelo.

Ya no están los acróbatas ni los trapecistas ni los volatineros ni los contorsionistas, ni la dulce equilibrista sobre el blanco caballo, ni el rugido de los leones ni las lágrimas del payaso.

Ya se apagaron las luces y callaron la música y los aplausos.

Sólo queda un solar asolado, sólo polvo, viento y silencio.

Sólo un viejo cartel arrancado de un muro abandonado.


Imagen:
"El circo". Javier Hernández Landazábal
(Óleo sobre lino, 204x80 cm. 1987)