El fantasma.
Qué triste debe ser haber pasado por esta vida habiéndote creído emperador y volver como un fantasma para comprobar que de ti no queda ni la gloria ni la pena, no queda nada.
Qué triste verte obligado a regresar a los lugares que quisiste dominar y en los que conociste el sabor de la derrota y de la humillación, para dejar en ellos sólo tu putrefacto hedor a muerto.
Nada, por otra parte, que no pueda arreglarse ventilando un rato la habitación.
Imagen: "Fantasma". Porta Missé. 1984. Mixta sobre cartón. 50 x 70 cm.



2 oct 2009 | 08:21 AM
Las personas tenemos un tiempo de añoranza...en parte es normal, sobretodo cuando un tiempo más o menos largo estuviste allí.
Simplemente no tiene que afectarte.
Y a otra cosa mariposa!!!
besos
2 oct 2009 | 12:58 PM
Yo no suelo ser demasiado nostálgico, por tanto no me afectan en exceso las ausencias.
En este post me refiero más a los fantasmas que nos visitan en la noche dejando su apestoso hálito en forma de comentarios cargados de odio, rencor y afán de venganza.
Comentarios que se borran y aquí paz y allá (en el más allá) gloria.
Un beso.
2 oct 2009 | 11:24 PM
Si en tu puesto mantienes la cabeza tranquila,
cuando a tu lado todo es cabeza perdida.
Si tienes una fe en ti mismo que te niegan
Y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.
Si esperas en tu puesto, sin fatigas en la espera.
Si, engañado, no engañas.
Y no buscas más odio que el odio que te tengan.
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres.
Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si tropiezas el triunfo; si llega la derrota,
Y a los dos impostores los tratas de igual modo.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado
A pesar del sofisma del orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
Aunque esta obra sea la de toda tu vida.
Si arriesgas en un golpe, y lleno de alegría,
tus ganancias de siempre a la suerte de un día;
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,
aun después de la fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo, cuando no quede nada;
porque tú lo deseas, lo quieres y mandas.
Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera llega a hacerte la herida.
Si todos te reclaman y ni uno te precisa.
Si llenas el minuto inolvidable y cierto
De sesenta segundos que te lleven al cielo.
Todo lo de esta tierra será de tu dominio;
Y mucho más aún: SERAS HOMBRE, hijo mío.
RUDYARD KIPLING
Saludos. Estupendos artículos. Compato esas sensaciones.
31 oct 2009 | 10:50 PM
CUANDO SE PIERDE LA SENCILLEZ, UNO TRASTEA SIN RUMBO
SE SIENTEN GRANDES OMNIPOTENTES JEJEJEJJ
ALLA CADA CUAL
UN SALUDO