Qué triste debe ser haber pasado por esta vida habiéndote creído emperador y volver como un fantasma para comprobar que de ti no queda ni la gloria ni la pena, no queda nada.

Qué triste verte obligado a regresar a los lugares que quisiste dominar y en los que conociste el sabor de la derrota y de la humillación, para dejar en ellos sólo tu putrefacto hedor a muerto.

Nada, por otra parte, que no pueda arreglarse ventilando un rato la habitación.

Imagen: "Fantasma". Porta Missé. 1984. Mixta sobre cartón. 50 x 70 cm.