"La piratería sólo es mala para los que quieren hacerse ricos a costa de la música. Si no fuese por ella no nos conocerían en Sudamérica. Los artistas no sacamos dinero con los discos, lo hacen los sellos".

Esto lo decía Lírico, integrante de Violadores del Verso en una entrevista de Dani Mateo en Noche Sin Tregua hace un par de años

Cada artista es muy libre de difundir su obra como crea conveniente. Si la quiere regalar está en su derecho. Por las calles y plazas de todo el mundo podemos encontrar músicos, pintores, mimos, que ofrecen su arte gratis y los ciudadanos les recompensan con lo que les parece oportuno... o con nada. A veces con desprecio.

A mí me resultan admirables. Pero lo que no podemos pretender es que todos los artistas actúen de la misma manera. Nos resulte más o menos antipática su postura, hay artistas que han hecho de su arte su profesión, y como cualquier profesional de cualquier gremio quieren ver recompensado su trabajo. Sobre todo porque suelen comer todos los días. Aquello de que las musas acuden a los estómagos vacíos pertenece al pasado, si es que alguna vez fue cierto.

El más insigne cirujano podía operar gratis, pues no hay nada más grande que salvar vidas y sentir el reconocimiento emocionado de los enfermos sanados y sus familiares.

Esos grandes restauradores, hoy también reconocidos como artistas, podían dar gratis sus suculentos platos a todos los clientes, pues no hay mayor satisfacción para un buen cocinero que contemplar el disfrute de quien prueba sus guisos. ¡Comamos gratis en El Bulli!

Esos profesores de escuelas o institutos deberían impartir sus clases sin cobrar un céntimo, pues qué mayor satisfacción que ver crecer a las nuevas generaciones con la sabiduría que han sabido transmitir.

Hay quien opina que la cultura debe ser gratis. Pero digo yo que los creadores tendrán que ser recompensados de alguna manera, y los aplausos no llenan estómagos.

Por otra parte, vivimos en una sociedad en la que lo gratuito no se valora, sino que más bien se desprecia.

Así que quien quiera regalar su arte que lo regale, pero no puede exigir que los demás también lo hagan.