El pasado ocho de septiembre se cumplieron 66 años de un extraño suceso que conmocionó a todo el condado de Grays Harbor, en el estado de Washington, USA: la desaparición en una noche del faro de los acantilados de Birdlife.
De él no quedó ni una sola piedra. Permanecieron -y permanecen todavía- la vivienda del farero y otras dos pequeñas edificaciones, todas ellas construidas a principios del siglo XX por un nutrido grupo de trabajadores asiáticos.
El hecho, a pesar de su misterio y de estar suficientemente documentado, ha caído prácticamente en el olvido. En su día ocupó páginas interiores de los periódicos, que estaban absolutamente entregados al desarrollo de la guerra. Estamos hablando de 1943.
Hay dos testimonios muy significativos. El primero es el del capitán de un barco mercante que, acercándose a la península, comprobó que el faro dejó de iluminar.
Acostumbrado a realizar esa travesía, el hecho le sorprendió y lo comunicó por radio a la comandancia de marina, que se puso en contacto inmediatamente con el farero.
El segundo testimonio es el del propio farero, que se hallaba en su vivienda haciendo -según sus declaraciones- lo que nadie podía hacer por él. Cuando sonó el teléfono, se levantó raudo y escuchó atentamente lo que se le decía. Salió apresurado para averiguar qué le había sucedido a la luz del faro cuando descubrió atónito que éste había desaparecido. En su lugar, un gran círculo de tierra apenas removida parecía querer recordar que ahí hubo un edificio.

La gente de Birdlife decía que se lo había tragado la tierra o que había salido disparado hacia el cielo. Una u otra versión resultaban absolutamente inverosímiles. ¿Pero cuál era entonces la explicación? Nunca la hubo. Tanto el gobierno local como el del estado de Washington decidieron, a pesar de las evidencias, no hacer caso del suceso. Y éste pronto se olvidó.
El faro fue reconstruido exactamente igual al original en 1956. Nadie en Birdlife hablará hoy día sobre este tema. Los habitantes de Birdlife gozan, con diferencia, de la mayor renta per cápìta de todos los Estados Unidos. Grandes cadenas de televisión que en la década de los 80 quisieron investigar y recoger testimonios fueron radicalmente silenciadas, y éstas admitieron sin rechistar la censura que se les imponía.
En la actualidad, el faro cumple de forma escrupulosa la función para la que, en teoría, fue creado en sus orígenes. Es el único faro de todos los Estados Unidos que tiene como farero a un militar de la Armada en lugar de un funcionario del condado, y también es el único en el que las visitas turísticas o escolares están rigurosamente prohibidas.

Relato y tratamiento de imágenes: Cqade