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La Coctelera

Apuntes sobre una servilleta. XIII: Al mal tiempo.

Al mal tiempo.

Tenía delante de su mostrador a una treintena de honrados ciudadanos que se sentían estafados, humillados, maltratados, ninguneados, engañados, explotados, insultados y muy cabreados, y que con toda la razón del mundo exigían -malhumorados- que se les solucionaran sus respectivos problemas.

Ella, que sólo era un modesto peón en el tablero, intentaba poner al mal tiempo buena cara.


Texto y dibujos: Cqade

Devolved sus hijos a Pilar.

Algunas historias son tan increíbles como vergonzosas.

Por Lidia me entero -tardíamente- de la cruel situación que está viviendo Pilar Castillo desde hace años, cuando los servicios sociales de su localidad le arrebataron a sus hijos y los dieron en acogida porque, al estar en paro, no podía atenderlos convenientemente. Al parecer, ella sólo solicitaba una ayuda para pagar el alquiler de su vivienda. La ayuda fue quitarle a los hijos.

A pesar de los recursos, la justicia ha dictaminado que los niños continúen en acogida mientras que Pilar lleva 20 meses sin que le dejen verlos.

No. Pilar no ha cometido ningún delito gravísimo que la obligue al alejamiento. Pilar sólo está en paro.

¿Y qué podemos hacer, además de controlar las náuseas que todo esto nos produce? Armar bulla. Porque en este santo país sólo los gritos son escuchados, por encima de las razones.

Por mi cuenta y riesgo, y sin pedir siquiera permiso a la afectada (a la que me gustaría mandarle un afectuoso abrazo solidario), he hecho este dibujo que colocaré en la columna de la izquierda para que todo aquel que entre en mi blog (me importa un bledo si son muchos o pocos) puedan conocer el tema.

El dibujo, lógicamente, puede ser utilizado por cualquier persona que lo crea oportuno.

Código para insertarlo en el "sobre mí":

<a href="http://pilarcastilloescobar.lacoctelera.net/"><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/cosasquealgundiaentendere/myfiles/pilarcastillo2.jpg" alt="" /></a>

¿Quién es el Capitán Mirlo?

El Capitán Mirlo es, por ahora, un interesante proyecto para ilustrar un libro de aventuras destinado a preadolescentes de los que todavía sienten gusto por la lectura.

Es importante tener la imagen del protagonista, disponer de un rostro con el que identificar al intrépido aventurero. Es decir, con el que el joven lector pueda identificarse.

No sé si he llegado a captar la idea que sobre el Capitán Mirlo tiene su autora. Como al proyecto le quedan todavía unos meses de recorrido, os presento este primer apunte, y el reto que os propongo es que me digáis (tal vez sólo con un adjetivo) qué os sugiere esta imagen.

Quizás más adelante vayamos conociendo a otros personajes.

Test de agilidad mental.

Test de Analizame.com

El faro de Birdlife.

El pasado ocho de septiembre se cumplieron 66 años de un extraño suceso que conmocionó a todo el condado de Grays Harbor, en el estado de Washington, USA: la desaparición en una noche del faro de los acantilados de Birdlife.

De él no quedó ni una sola piedra. Permanecieron -y permanecen todavía- la vivienda del farero y otras dos pequeñas edificaciones, todas ellas construidas a principios del siglo XX por un nutrido grupo de trabajadores asiáticos.

El hecho, a pesar de su misterio y de estar suficientemente documentado, ha caído prácticamente en el olvido. En su día ocupó páginas interiores de los periódicos, que estaban absolutamente entregados al desarrollo de la guerra. Estamos hablando de 1943.

Hay dos testimonios muy significativos. El primero es el del capitán de un barco mercante que, acercándose a la península, comprobó que el faro dejó de iluminar.

Acostumbrado a realizar esa travesía, el hecho le sorprendió y lo comunicó por radio a la comandancia de marina, que se puso en contacto inmediatamente con el farero.

El segundo testimonio es el del propio farero, que se hallaba en su vivienda haciendo -según sus declaraciones- lo que nadie podía hacer por él. Cuando sonó el teléfono, se levantó raudo y escuchó atentamente lo que se le decía. Salió apresurado para averiguar qué le había sucedido a la luz del faro cuando descubrió atónito que éste había desaparecido. En su lugar, un gran círculo de tierra apenas removida parecía querer recordar que ahí hubo un edificio.

La gente de Birdlife decía que se lo había tragado la tierra o que había salido disparado hacia el cielo. Una u otra versión resultaban absolutamente inverosímiles. ¿Pero cuál era entonces la explicación? Nunca la hubo. Tanto el gobierno local como el del estado de Washington decidieron, a pesar de las evidencias, no hacer caso del suceso. Y éste pronto se olvidó.

El faro fue reconstruido exactamente igual al original en 1956. Nadie en Birdlife hablará hoy día sobre este tema. Los habitantes de Birdlife gozan, con diferencia, de la mayor renta per cápìta de todos los Estados Unidos. Grandes cadenas de televisión que en la década de los 80 quisieron investigar y recoger testimonios fueron radicalmente silenciadas, y éstas admitieron sin rechistar la censura que se les imponía. En la actualidad, el faro cumple de forma escrupulosa la función para la que, en teoría, fue creado en sus orígenes. Es el único faro de todos los Estados Unidos que tiene como farero a un militar de la Armada en lugar de un funcionario del condado, y también es el único en el que las visitas turísticas o escolares están rigurosamente prohibidas.

 


Relato y tratamiento de imágenes: Cqade

Algo puede hacerte cambiar... el próximo viernes.

¿Por qué los habitantes de  Birdlife, en el condado de Grays Harbor (Washington, USA) gozan de la mayor renta per cápìta de todos los Estados Unidos?

¿Por qué su faro es el único de todos los Estados Unidos en el que las visitas turísticas están rigurosamente prohibidas?

¿Y por qué es el único cuyo farero es un militar de la Armada Norteamericana, en lugar de un funcionario del condado?

Hay historias que no podremos entender.
Tal vez sean historias que no deberíamos querer entender.
Nunca.

Algo puede cambiar el próximo viernes...

Apuntes sobre una servilleta. XII: Uno más.

Uno más.

A pesar de todo, nunca quiso protagonismos. Se sabía diferente, y sabía que de aquella diferencia todos podían sacar provecho, porque sólo la uniformidad es castrante y alienante.

Pero él, en realidad, sólo quería ser uno más. No quería reconocimientos ni palmadas en la espalda, no quería focos, ni aplausos y abrazos. Era diferente, pero sólo quería ser uno más. Y que los demás lo sintieran como uno más.


Texto y dibujos: Cqade

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